martes, 4 de marzo de 2025

Cuéntame un cuento... para aprender







En la escuela de memoria, cada sesión es una oportunidad para estimular la mente, compartir recuerdos y fortalecer los lazos sociales. En muchas ocasiones trabajamos con una metodología especial muy interesante: lectura de cuentos o historias que enseñan moralejas para la vida. Cuando leemos cuentos, las sesiones se vuelven muy entretenidas, además, son beneficiosas en muchos sentidos.

La narración oral ha acompañado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Escuchar cuentos no solo es una actividad placentera, sino que también aporta múltiples beneficios para quienes escuchan. Por un lado, estimula la cognición, ya que al escuchar una historia se activan diferentes áreas del cerebro, fortaleciendo la MEMORIA, la atención y la imaginación. Además, permite el ejercicio de la empatía, pues al identificarse con los personajes y sus vivencias, se fomenta la comprensión EMOCIONAL y la capacidad de ponerse en el lugar del otro. También se promueve la CREATIVIDAD, dado que cada historia abre un mundo de posibilidades, llevando a los oyentes a recordar experiencias propias o imaginar escenarios alternativos. Finalmente, escuchar cuentos fomenta el debate y la socialización, ya que después de cada relato surge una conversación espontánea que fortalece las relaciones sociales y estimula el pensamiento crítico.

Durante esta sesión especial, las invitadas leyeron dos cuentos cuidadosamente seleccionados. La atmósfera que se generó fue de atención plena y disfrute, con cada asistente sumergido en las palabras y las emociones que transmitían las lectoras. Al finalizar cada relato, como es habitual en el taller, se abrió un espacio para el debate y la reflexión.

Las historias despertaron la memoria colectiva y dieron pie a conversaciones llenas de nostalgia y humor. Por ejemplo, uno de los cuentos hablaba sobre el mercado de un pequeño pueblo, lo que llevó a los asistentes a recordar cómo eran los mercados de antaño, las interacciones con los comerciantes y las costumbres que hoy han cambiado. Otra de las historias evocó los cuentos tradicionales que solían escucharse en la infancia, lo que llevó a una discusión sobre cómo han cambiado las narraciones a lo largo de los años y qué valores se transmiten hoy en día a través de ellas.

Los estudios han demostrado que la narración de historias ayuda a consolidar recuerdos a largo plazo. En personas mayores, escuchar cuentos no solo activa las redes neuronales asociadas a la memoria autobiográfica, sino que también puede mejorar el estado de ánimo y reducir los niveles de estrés. De hecho, las sesiones de cuentacuentos se han utilizado como herramienta terapéutica en diversos contextos, ayudando a mantener la agilidad mental y promoviendo el bienestar emocional.

En definitiva, la lectura compartida de cuentos en la escuela de memoria no solo es un momento de disfrute, sino también un ejercicio valioso para la mente y el alma. Agradecemos profundamente a las lectoras invitadas por compartir su tiempo y sus voces, y a nuestros participantes por enriquecer cada historia con sus recuerdos y reflexiones. ¡Esperamos con ilusión la próxima sesión llena de relatos y conversaciones inspiradoras!

 


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