ESTIMULACIÓN
COGNITIVA
A lo largo de todo el año en la
Escuela de Mayores trabajamos la estimulación cognitiva de forma continuada. No
se trata de sesiones aisladas, sino de un entrenamiento mantenido en el tiempo
que forma parte de la rutina del grupo.
En cada encuentro realizamos
ejercicios relacionados con la atención, la memoria, el lenguaje o el
razonamiento: dictados, cálculo sencillo, comprensión, juegos de palabras o
pequeñas actividades de lógica. Son tareas adaptadas al ritmo de cada persona, pensadas
para resultar útiles y comprensibles, pero al mismo tiempo lo suficientemente
activas como para poner la mente en funcionamiento.
Con la edad es habitual notar
pequeños despistes o más lentitud al hacer algunas tareas. Por eso es
importante mantener la mente en uso, igual que cuidamos el cuerpo caminando o
moviéndonos. Asistir de manera regular a estos talleres ayuda a conservar habilidades,
ganar seguridad en el día a día y enfrentarse con más tranquilidad a
situaciones cotidianas como recordar citas, seguir conversaciones o resolver
pequeños problemas.
Además, en cada sesión los y las
participantes se llevan pequeñas tareas para casa. Estos deberes permiten
continuar el entrenamiento fuera del aula y convertir la estimulación cognitiva
en un hábito cotidiano. Muchas veces los realizan de forma individual, pero en
otras ocasiones piden ayuda a familiares o incluso comentan los ejercicios
cuando se encuentran por la calle, en el mercado o en otros espacios del
pueblo. Este intercambio no solo refuerza el aprendizaje, sino que también
favorece la socialización y el contacto entre ellas, ampliando el beneficio más
allá del propio ejercicio.
De esta forma, la estimulación cognitiva no queda solo dentro del taller, sino que pasa a formar parte de la vida diaria, ayudando a mantener la mente participativa, confiada y en funcionamiento durante todo el año.
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