Esta semana
en la Escuela de Mayores hemos cambiado los ejercicios de lógica por un reto
musical. A través de un juego donde escuchaban una parte de la canción, las
participantes debían identificar el título, el autor y la fecha (o lo que fuera
posible en cada caso) de diferentes canciones con solo escuchar los primeros
compases.
Aunque a
simple vista pueda parecer una actividad meramente lúdica, este ejercicio es
una herramienta de estimulación cognitiva muy potente. Al recordar la letra, el
nombre, etc., ponemos en marcha diferentes procesos mentales:
- Memoria episódica y remota: Conectamos la música con
momentos específicos de nuestra vida, recuperando recuerdos que a veces
están "dormidos".
- Atención sostenida: Requiere una escucha activa y
focalizada para detectar los matices que nos dan la pista correcta.
- Lenguaje y denominación: El esfuerzo por encontrar el
nombre exacto del artista o la canción refuerza la agilidad verbal.
Lo más
gratificante de la sesión no fue solo el éxito en las respuestas, sino el
ambiente de alegría y complicidad que se generó. La música tiene la capacidad
de mejorar el estado de ánimo de forma inmediata, reduciendo el estrés y
favoreciendo un clima de confianza. Entre canción y canción, surgieron
anécdotas, risas e incluso algún baile, demostrando que cuando el aprendizaje
se mezcla con la emoción, el beneficio para el bienestar emocional es doble.